No es preciso explicar hasta qué punto resulta difícil, por no decir imposible, cambiar nuestro destino si nos atenemos a las numerosas expresiones utilizadas para indicar fatalidad e impotencia ante los acontecimientos de la vida. Y cuando Dios parece estar involucrado en el asunto, se encuentran presentes en todas las lenguas: Si Dios quiere, si Dieu veut, Inshallah, Mektoub, Está escrito o Be Ezrat Hashem. A veces, en mi práctica diaria, oigo decir: así son las cosas, es más fuerte que yo, como si obedeciera a algo que me superase, algo ineludible. Estoy luchando, en vano, contra la...