La gastronomía poblana tiene una historia apasionante. El celo de las bisabuelas para transmitir las recetas se consagró como un baluarte. Sólo unas cuantas personas dominaban el arte de la cocina y eran admitidas en ese espacio aparte donde los alimentos, trabajados con sabiduría, dieron como resultado platillos de sabores y olores únicos, para deleitar no sólo al gusto, sino a todos los sentidos. Para conservar y difundir semejante tesoro, es necesario registrar, contrastar, interpretar los datos de esta disciplina, donde se conjugan los ingredientes prehispánicos, las especias de...