El rey que no podía predicar
La historia en breve
¡George King deseaba predicar! Él sentía que había sido llamado por Dios para hacer esa obra. Pero, toda vez que enfrentaba a un grupo de personas, tartamudeaba, balbuceaba y se olvidaba de lo que iba a decir. El joven Otho Godsmark asistió al primer intento público de George de predicar, exactamente en el living de los Godsmark, con la asistencia de toda la feligresía. ¡Pobre George! Fue tan frustrante su primera experiencia que todos coincidieron en que jamás podría ser un predicador. Pero, iluminada divinamente, el Sra. Godsmark expresó la solución: él sería un "predicador hogareño"; iría de casa en casa, regalaría folletos y hablaría tranquilamente a la gente en sus hogares acerca del regreso de Jesús. Después de su primera semana yendo de puerta en puerta, King tuvo esta visión: mucha gente iría de puerta en puerta, y así se iniciaría la obra de difundir el evangelio de Jesús por medio de personas conocidas como colportores. Tú desearás leer el relato hasta el mismo final mientras lo vayas viendo a través de los ojos del joven Otho.
Elige cómo leer el libro
Si esta historia despertó tu curiosidad, explora las opciones disponibles para leerla.
Valoración
Más libros de Religión
Libros Recomendados 2026
¿A qué estás esperando?
Megan Maxwell
Soy una mamá divorciada y alocada
Megan Maxwell
Juicio final
César García Muñoz







