Recuerda sus nombres: Lola, el Hiena, Ferdi y Toro. Jóvenes patriotas, porretas y psicópatas que, hartos de ver cómo Iglesia, gobierno y familiares irrespetan a Franco con la movida de su exhumación, deciden pillar una furgoneta y robar el ataúd para enterrarlo en un lugar de honor. Es normal que no te hayas enterado de eso en las noticias, aunque lo flipante viene a continuación. El comando se accidenta y ve rodar el féretro por un precipicio hasta volverse trizas, pero lo que surge no es un cadáver putrefacto sino un tío uniformado y lleno de polillas que se sacude y habla y grita...