Como Chaves Nogales con Belmonte, se trabaja y retrabaja un texto, se corrige, se altera una cadena verbal, se trae de vuelta, para borrarse el autor y en cambio conservar la voz del interlocutor, melancólicamente simular la vida que esa voz encarnó al tener lugar. Pero aquí no hay celebridades. En vez de eso, historias singularísimas, íntimas, y no obstante atravesadas una y otra vez por la política y lo político: la guerra fría, las ortodoxias del izquierdismo mexicano de los setenta, la migración al norte en busca de trabajo, la destrucción de las Torres Gemelas, los trastornos...