El señor Gro y la hija de la viuda Stern

A manteca y a cera huele la hija de la viuda Stern. En su ridículo y hostil pueblo pesquero, todos los días envían a la niña al banco de la plaza por averiguar qué hace el anciano Gro leyendo durante años el mismo libro. Poco sabe la niña del destino que las gentes deparan a todo aquello que intriga o resulta oscuro, y que, muchos años después, como le ocurrirá a Gro, se cebará contra ella: una inopinada travesía a través de la culpa, la expiación, la inocencia y el extravío, pero que es, ante todo, como le ocurre a Gro, la incesante búsqueda de una única redención poética...
